El constitucionalismo afronta el 12M con un PP reforzado y Cs en retirada

Xavier Gual BARCELONA / E. LA VOZ

ESPAÑA

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, y el de los populares catalanes y candidato a la Generalitat, Alejandro Fernández, este domingo en un mitin en Lérida
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijoo, y el de los populares catalanes y candidato a la Generalitat, Alejandro Fernández, este domingo en un mitin en Lérida Lorena Sopêna | EUROPA PRESS

Feijoo acusa a los socialistas de reabrir el «procés» a cambio del apoyo de Junts y ERC

29 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

El constitucionalismo encara las elecciones del 12 de mayo con la intención de dar carpetazo al procés. Con Ciudadanos en plena desbandada, para el PP representa la oportunidad de recuperar el protagonismo perdido en beneficio de opciones como la abanderada en su día por Inés Arrimadas, o más tarde Vox, con discursos más beligerantes contra el independentismo. Lo dejó claro ayer en Lérida el propio Alberto Núñez Feijoo, que viajó a Cataluña en el primer fin de semana de la campaña para arropar a su candidato a la Generalitat. El presidente del PP acusó a los socialistas de «reabrir el procés» para obtener el apoyo de Junts y Esquerra. Según Feijoo, los independentistas «mienten mucho menos que los socialistas», que han pasado de votar a favor de la Constitución a «permitir lo que el independentismo quiere». El sábado, en Tortosa, afirmó que Cataluña es «mucho más de lo que ofrecen el nacionalismo y el socialismo; queremos que mejore la economía, la educación y la seguridad».

El objetivo de los populares no es otro que poner fin a los «diez años de decadencia» que, en su opinión, han supuesto el pulso del separatismo al Estado. Su candidato, Alejandro Fernández, lo resume así: «El 12 de mayo, quien quiera procés y decadencia, que vote a Illa o a Puigdemont; quien quiera una Cataluña de primera, que vote PP». Los conservadores quieren volver a tener peso en la escena política catalana, aprovechando la orfandad en que vive hoy el espacio moderado y de orden en Cataluña, que en su día capitalizó la Convergència y Unió de Jordi Pujol. 

Grupo parlamentario propio

El desmantelamiento progresivo de su principal competidor en el ámbito del constitucionalismo, Ciudadanos, les permitirá disponer de nuevo de grupo parlamentario propio, y enviar al baúl de los recuerdos a lo que queda de la formación de Albert Rivera, hoy representada por el superviviente Carlos Carrizosa. Los sondeos dan a la candidatura del PP hasta 12 escaños (tres tiene hoy) por ninguno a los naranjas. En la calle Urgell de Barcelona y en la de Génova, en Madrid, son conscientes de que son unas cifras modestas, lejos de aquellos tiempos, en 1995, con Alejo Vidal-Quadras al frente, en que llegaron a disponer de 17 diputados en el Parlamento de Cataluña.

Los populares catalanes también se proponen neutralizar a Vox, que hoy cuenta con 11 escaños, aunque las encuestas apuntan a que la candidatura de Ignacio Garriga, mano derecha de Abascal, será capaz de mantener el grueso de su presencia parlamentaria. El programa del PP se centra en la economía, con medidas que van desde reducir la estructura del gobierno de la Generalitat para hacerla «más eficiente y menos costosa» para los contribuyentes, cerrando las «embajadas independentistas y los chiringuitos del procés», hasta suprimir el impuesto de sucesiones y donaciones y rebajar el IRPF, el más alto de España, con el fin de «acabar con la asfixia fiscal».